AVENTURA DOMINGUERA

Es Domingo al mediodía. La familia piensa en salir a almorzar en algún centro comercial de Medellín y decide que esta vez será en un lugar de comida mexicana. Al tomar esta decisión, inmediatamente empieza a surgir en la cabeza de cada miembro las opciones de lo que posiblemente ordenará; burritos, fajitas y quesadillas empiezan a aparecer en la mente de todos, sus bocas se hacen agua al pensar en el "picantico" que tendrá su plato y las sensaciones que esto despertará en cada uno de sus paladares. Desde ese momento, la experiencia del almuerzo dominguero comienza.

Luego del trayecto en carro (en el que lo único que logra concretarse es que pedirán unos Nachos de entrada para todos), Papá, Mamá, Hermano y Hermana menor llegan a Ay Caramba!, un restaurante Tex-Mex (de comida mexicana y americana) ubicado en el centro comercial El Tesoro, donde luego de recibir cada uno una carta, su indecisión incrementa al notar la gran variedad de comida mexicana ofrecida en el menú:

Flautas rellenas de carne, hamburguesa con carne a la parrilla; fajitas al estilo de San Antonio de Texas con lomito de pollo, burritos con carne diabla (picante), ensaladas para Mamá y punta de anca para Papá… Estos productos y muchos más componen esa extensa oferta de productos presentados por Ay Caramba!.

Al momento de regresar la mesera para tomar el pedido familiar, Papá le pide otro momento para decidir qué comerá cada uno y que mientras tanto les adelante una porción de nachos especiales (nachos de maíz Ay Caramba!, gratinados y acompañados por guacamole, sour cream, pico de gallo, bolognesa con frijol refrito y queso mozzarella). La mesera se retira para volver rápidamente con individuales y cubiertos para cada uno, y nuevamente se retira a esperar ser llamada para completar la orden. Poco tiempo después, al estar todos seguros de lo que desean ordenar, la mesera vuelve a la mesa y les toma el pedido. Comidas y bebidas son anotadas, además de un brownie con helado y un volcán de chocolate para los niños que llegarán luego de la comida.

El almuerzo transcurre de manera tranquila entre risas y una conversación amena. Papá e hijo giran de cuando en vez sus cabezas para ver el partido que se transmite en las pantallas del restaurante y Mamá les reprocha su comportamiento cada vez que esto ocurre.
-Vinimos a almorzar, no a ver fútbol- Dice ella. Hijo y padre sonríen y la conversación continúa.

Finalmente el almuerzo finaliza y todos se sienten satisfechos con su almuerzo mexicano. Se retiran del restaurante, papás con la idea de llegar a dormir un poco, hijos con la intención de jugar el resto del día hasta que deban irse a dormir.

Camino a casa, todos comentan su impresión sobre el almuerzo y deciden que la próxima vez que sea Domingo y esté lloviendo, probarán el domicilio de Ay Caramba!